miércoles, 27 de septiembre de 2006

La pampa argentina

Ahora que estamos en Buenos Aires los seis séptimos de la familia, fuímonos con Martina -la novia de panci- y su papa a una hacienda. Había unos rodeos típicamente argentinos, carne típicamente argentina y típicos argentinos. Y luego nosotros, a veces con sueño, otras con hambre, con una cámara de fotos, con una pequeña sabina emocionada con los caballos, con parejas de enamorados, con la búsqueda de un baño y la observación de unos cadáveres a punto de ser cocinados... y luego nosotros, digo, allí posando en la foto.



Pero falta ali, que hizo esta y muchas otras bonitas fotos. A veces quisiera andar solo y retomar el sabor de aquel camino. Pero Dios está aquí escondido, atado en lo invisible. Y el mundo está esperando el sabor de su cocina. Yo sé que es excelente.

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