martes, 21 de noviembre de 2006

El Drama

Intento no aferrarme al drama, dejarlo de lado. Y el tiempo me pesa. No miro el reloj pero tengo en la cabeza las horas, el tiempo... el tiempo se arrastra poco a poco, como un crescendo y una ola que fuera poco a poco aumentando de tamaño. El cuerpo se tensa, mueve, tiembla.


Focalizar energías. Estuve en el Cervantes esta mañana; debo dar la imagen de un café viviente. Me vuelco en la palabra, en el diálogo; creo que para descargarme en el trato social, en el reflejo de sus rostros y vivir un poco otras vidas distintas de la mía.
Y no pasará nada y sí pasará. Quisiera estar al margen de la incertidumbre. Le he dado a Otro los dados para jugar esta partida pero estoy todo el rato espiando para ver cómo es que los va a tirar. ¿Cómo, cómo, cómo?
El drama es un monstruo, una bestia que se agita en mí.
Basta.

lunes, 20 de noviembre de 2006

Ambulacrum luco

Extremis hebdomadis luco Compiègni ambulavi. Prope ei circumsto volebam. Ex Compiègno in Cussam Mottam iter feci. Luco dormivi. Pluebat.


Matutinis horis Cussa Motta adveni. Domum suam vidi. Timorem habebam. Rediique. Non frigorem sed commotionem habebam.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Dado que hoy es viernes 17 de noviembre...

Creo que me he comido en el olvido algún que otro aniversario. El importante es el de mamá el 26. Pero, en realidad, en lo que pienso es que hoy es viernes, que ya han pasado cinco largos días y quedan otros cinco. Mañana me voy de excursión para intentar acortarlos. Dios, si esto es un regalo, sólo desempaquetarlo me está costando una angustia terrible.

lunes, 13 de noviembre de 2006

L'Arche

Cuando estaba de viaje por el mundo, muchas veces me era difícil saber qué estaba pasando; son tormentas vivenciales en las cuales uno no sabe dónde va a acabar.

Este fin de semana estuve en L'Arche de Cuise, en la localidad de Cuise la Motte, en la Forêt de Compiègne. Son unos bosques preciosos. Me dijo Aneïs que son muy conocidos, aunque peligrosos para una chica. Aún siguen vivos algunos recuerdos.

Es la tercera masa forestal del país. El Sábado di un paseo y, aunque sólo hubiera sido por eso, habría valido la pena el viaje. Pero eso no fue todo.



L'Arche son unas comunidades de jóvenes que cuidan de personas disminuidas: en cabeza y en cuerpo. Algunos no pueden andar, las figuras que dibujan con sus cuerpos y expresiones son grotescas y para la mayoría sólo comer es un trabajo. Aunque yo iba de visitante, quería ayudar en algo. Me dejaron ocuparme de la cocina: preparé una comida y limpié otras. Me costaba comer porque me daba repulsión las barbillas llenas de puré, los gritos y golpes en la mesa y las bocas abiertas.

Y, con todo, aún no he dicho nada. Hubo una fiesta de cumpleaños muy bonita. Al final de le repas Trice, algo así se llamaba una de las grandes responsables, canadiense, hacía hablar a los celebrados: ¿Qué quieres contar? ¿Qué ha pasado desde que llegaste aquí hasta ahora, hasta este momento, hasta la fiesta?

Luego cantábamos rezando al Señor con las manos unidas. Se hace mucho. En una comida, Michèle me agarró mi mano con su manita huesuda y deformada. Era muy suave.

Y, con todo, aún no he dicho nada. Yo he perdido la calma.

sábado, 4 de noviembre de 2006

Quería decirlo

Aún no me he puesto a cocinar. Quería dejar constancia. ¡Me escribió! La semana pasada. Todavía no la he respondido, tengo una idea en la cabeza...
Karim

Fui... hay una luna enorme sobre París, esta noche. El cielo está despejado, las calles iluminadas. Me daban ganas de parar a la gente y decir "ey, ¿has visto esa luna?". Una tontería, porque la luna sólo la puede ver uno para sí, es difícil de compartir.



Tenía taller literario. Pero de allí me he ido pronto porque no sabía si había quedado o no con Noy en el metro Anvers, cerca del Sacre Coeur; no nos habíamos definido muy bien y yo no llevaba el móvil encima -intencionadamente.

Me quería tomar por allí un café y comprar albahaca. El otro día tomé un café con Laura y su amiga Anelise por allí. Cruzé miradas con una camarera. Allí todo es muy bohemio y hoy tenía ganas de vender mi imagen.

Ahora me da vergüenza escribir, sabiendo que me pueden leer.

Recién he llegado a casa y, no sé por qué, no he encendido ninguna luz. Me había dejado el aparato de música encendido y brillaban los numeritos rojos. Así que lo he puesto a funcionar. Dentro estaban las suites para piano de Bach interpretadas por Glenn Gould.

Entonces estoy en casa y todo a oscuras y solo y enciendo una vela verde que se supone que huele bien. Pero a mí no me parece que desprenda olor, a no ser que la apague y humee. Entonces sí.

Noy no estaba así que me he paseado, pero enfrente del bar he decidido ahorrarme el café y comprar sólo la albahaca para la pasta al pesto. En una tienducha he preguntado por la albahaca, había frutas y verduras expuestas fuera:

- Est-ce que vous avez de basilic?


Me han tenido un buen rato esperando para decirme que no. Y un tipo flaco y nervioso llegó allí preguntando para cambiar sus monedas en un billete. Se lo he dado yo. "Estoy en la calle", me ha dicho después. "¿Me puedes ayudar?".

Le dije que no.

Luego lo he visto de nuevo por la calle, le propuse una hamburguesa al Mc Donalds. Me dijo que sí. Se llamaba Karim, de madre francesa y padre argelino. Parecía un yonki pero tal vez se moviera así por el frío, no por el mono. Tampoco le pregunté. Me preguntó por qué estaba yo en París y hacía cuánto.

En el MacDo pagué con todas las monedas que antes el propio Karim me había dado. Me sentía obligado a decirle algo. ¿Por qué? Decirle algo importante, un "algo" que le alimentara como la hamburguesa.

Nos dimos la mano y me preguntó de nuevo mi prenom. "Tomás", le dije. Y seguí: "Karim tu peux faire tout que tu veux dans la vie."

- Merci, Thomas -me ha dicho
- Dieu soit avec toi -me despedí
- Merci -me dijo, con su rostro más cercano.

Los seis euros de su menú son, imagino, los del café y el basilic. Ahora cenaré pasta con alguna salsa más normal, el otro día compré. Hace mucho frío en la calle. Cuando venía para acá, con la bici y mi rodilla lesionada, pensaba en dos frases para un libro: tener pena de alguien y de él tener vergüenza son una pareja tan cercana como la de echar de menos a uno y, con involuntaria indiferencia, olvidarle. Pero tal vez sea demasiado complicada. Sí...

Dios me bendijo con Karim. Voy a cenar.

miércoles, 1 de noviembre de 2006

Holywins

Ayer fui al festival de Holywins. Es un concierto de cristianos de aquí de París. Era en el otro extremo de la ciudad, en el metro Laumière. Fui hasta allá en bici y llegué tarde, como siempre, porque había quedado con Carol y Aneis, del grupo de Saint Severin. Había mucho tráfico y hacía frío, mucho, así que me enfundé el gorro andino que me trajeron carola y maría. Y una bombilla en la cabeza para alumbrar un poco. Los frenos de la bici siguen sin funcionar muy bien.

Escribo porque me quedé impresionado. Los conciertos estaban bien, claro, pero dentro de la Iglesia de la Place de Bitche estaban todos los jóvenes cantando al sagrario, de rodillas en el suelo, cantando cosas lindísimas al Señor Sacramentado, alabando un Amor puro. Es algo que eriza la sensibilidad.

Afuera daban sopa de verduras y crepes gratuitos. Allí nos sentamos y estuvimos riéndonos un rato. Parece que somos pocos, parece que nuestra Empresa está quebrando hace años. Encima los empleados somos un desastre. Pero allí tuve la impresión contraria.

Había grupos de jóvenes, parejas de a dos chico-chica, que deambulaban por todo el barrio, con sus camisetas de souviens-toi de l'amour. No hablaron conmigo, tenían unas camisetas azules. Pero charlaban con cualquiera que vieran, estilo mormones, incluso con la policía que vigilaba el concierto, incluso con los rakais negros y musulmanes del barrio. La gente se reía mucho con ellos, me pareció, daban un ambiente muy sano y, por supuesto, parecían llevar el lirio de la inocencia. Así son los ojos del mundo, mis ojos también. Y ya no estoy tan seguro de esto. Tenían ellos una frescura joven, recién creada, infantil. Dios regala paz y felicidad a quien quiera recibirla.

Creo que también había algo de búsqueda de miradas. Al fin y al cabo la inmensa mayoría allí éramos menores de 35. Tal y como está el mundo, poder enamorarte de otra persona que comparta tu fe es una aspiración ... no sé, a mí me gustaría, si así me tocara. Pienso ahora en una bella argentina, supongo que para entretener mis sueños tejiendo un imposible.

Volvimos a casa en bici, los tres; al principio yo llevé a Anais detrás, luego Carol intentó lo mismo pero, dado que él es un tipo más bien menudo, al final fue ella quien cargó con él. Muy divertido.




Bueno. Hoy cena en casa Sonia. En teoría Sofi debía de llamarme para tomar algo hoy, pero no parece. Mejor porque Laura está hoy en París y un café será obligatorio. Mañana vienen Carol y Aneis a cenar.
Menú para hoy: pasta al pesto. Sonia es musulmana y no come carne de cerdo. En general no le gusta la carne.
Menú para mañana: No lo sé. Arguiñano ayudará.
Panci ya ha puesto en marcha el envío de la nota de prensa sobre Oscar Domínguez al Diario de Avisos. Tengo que ponerme al día con lo del trabajo.